El microbioma es una comunidad compleja de microorganismos que habitan el cuerpo humano, específicamente el tracto gastrointestinal, la piel, el tracto respiratorio y el tracto urogenital. En las últimas décadas, las investigaciones han revelado el papel del microbioma en la regulación de la inmunidad y su relación con el desarrollo de enfermedades alérgicas, como la dermatitis atópica, el eccema, la rinitis alérgica, el asma bronquial y la alergia alimentaria. La alteración del equilibrio del microbioma y su interacción con el cuerpo humano (disbiosis) se considera uno de los factores de riesgo de las enfermedades alérgicas (ver Figura 1).

Disbiosis y alergias estacionales
Las alergias estacionales, también conocidas como fiebre del heno, polinosis o rinoconjuntivitis alérgica, surgen cuando el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada a los alérgenos transportados por el aire (polen de plantas). El resultado de esta reacción es una inflamación alérgica de la membrana mucosa de la cavidad nasal, la nasofaringe y la conjuntiva y una serie de síntomas desagradables que incluyen estornudos, secreción o congestión nasal, picazón, lagrimeo, tos, dolor de garganta y fatiga. La gravedad y la duración de estos síntomas pueden variar mucho de un paciente a otro, según la exposición a los alérgenos, la sensibilidad del sistema inmunológico y el estado del microbioma, incluido el microbioma intestinal. Los pacientes con alergias estacionales a menudo tienen:
- diversidad reducida de bacterias intestinales
- falta de bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC).
- exceso de especies bacterianas oportunistas (p. ej., Enterobacteriaceae)
El papel del microbioma intestinal en el desarrollo de enfermedades alérgicas
Hasta el 70% de las personas inmunes del Las células del cuerpo se encuentran en el tejido intestinal. Un microbioma intestinal sano contribuye a:
- La síntesis de SGC (butirato, propionato, acetato) modula la actividad de las células T reguladoras, que suprimen la hiperreactividad del sistema inmunológico. Se ha descubierto que las personas con alergias alimentarias tienen deficiencia de bacterias productoras de BCAA.
- Prevención de la disbiosis, ya que la alteración de la composición normal del microbioma, como niveles reducidos de Firmicutes y Bacteroidetes, puede estar asociada con alergias.
- Entrenamiento del sistema inmunológico y su respuesta saludable a los antígenos. Se sabe que el contacto limitado con microorganismos en la primera infancia (debido a un ambiente demasiado "estéril") empeora la formación de tolerancia a los alérgenos y puede contribuir al desarrollo de enfermedades alérgicas [3].
Estudios en roedores han demostrado que el trasplante de microflora fecal de individuos sanos reduce las reacciones alérgicas en animales predispuestos [2].
Microbioma cutáneo y dermatitis atópica
La salud y el estado normal de la piel como primera barrera contra los patógenos depende del equilibrio de los microorganismos en su superficie. En la dermatitis atópica:
- Domina Staphylococcus aureus, lo que aumenta la inflamación.
- Se reduce la diversidad de Staphylococcus epidermidis y otras bacterias comensales que protegen la piel.
- La disbiosis cutánea empeora el daño a la barrera epidérmica y altera la respuesta inmune normal.
Microbioma respiratorio, alérgico rinitis y asma bronquial
La disbiosis respiratoria puede estar relacionada con el desarrollo de enfermedades alérgicas (rinitis alérgica y asma bronquial):
- Un exceso de proteobacteriasy hemófilosse correlaciona con la gravedad de la enfermedad.
- Un microbioma saludable de las vías respiratorias (por ejemplo, bacterias Bacteroidetes) apoya las reacciones antiinflamatorias.
- Los trastornos del microbioma de las vías respiratorias pueden aumentar la inflamación cuando se exponen al polen de las plantas.
- El uso de antibióticos a una edad temprana altera la diversidad microbiana [4, 12], aumentando así el riesgo de enfermedades alérgicas.

Enfoques terapéuticos modernos
- Tratamiento dietético. Una dieta rica en fibra favorece las bacterias que producen PBMC. Los alimentos fermentados (kéfir, chucrut) enriquecen el microbioma.
- Probióticos. Algunas cepas de probióticos (Lactobacillus rhamnosus GG, Lactobacillus reuteri DSM 17938, Bifidobacterium lactis BB-12, Bifidobacterium breve M16V y otras) han demostrado eficacia para reducir el riesgo de eczema en niños [6-9]. También se ha demostrado cierto efecto de los probióticos en la mejora de los síntomas y la calidad de vida en niños y adultos con rinitis alérgica [12]. Sin embargo, en general, los resultados de estos estudios son diversos y contradictorios.
- Los prebióticos (inulina, oligofructosa) favorecen el crecimiento y la multiplicación de bacterias beneficiosas, que también tienen un efecto inmunomodulador.
- Los simbióticos son una combinación de probióticos y prebióticos [10,11].
- Transplante de microflora fecal. Método experimental para restablecer el equilibrio, pero requiere estudio de efectos a largo plazo.
- Cambios en el estilo de vida. Reducir los niveles de estrés, dormir lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad puede tener un impacto significativo en la salud intestinal y las respuestas inmunitarias. Se ha demostrado que el estrés crónico afecta negativamente la composición y función de la microflora intestinal, lo que puede empeorar los síntomas de la alergia. Por lo tanto, adoptar un enfoque de estilo de vida holístico que incluya técnicas de manejo del estrés puede ser beneficioso en el tratamiento de las alergias.
Limitaciones e investigaciones futuras
- Diferencias individuales. La eficacia de las intervenciones depende de la genética, la composición original del microbioma y el estilo de vida.
- La mayoría de los estudios identifican conexiones entre los cambios en el microbioma y las enfermedades alérgicas. Se necesitan ensayos clínicos controlados aleatorios a largo plazo para determinar la eficacia y seguridad de las intervenciones.
- Multifactorialidad. El desarrollo de enfermedades alérgicas depende no sólo del microbioma, sino también de la ecología, la nutrición y el estrés.
Resumen:
El microbioma juega un papel importante en la patogénesis y prevención de enfermedades alérgicas. Optimizar la dieta, los probióticos y prebióticos puede ser parte de una estrategia integral para reducir la gravedad de los síntomas y prevenir su desarrollo. Los enfoques personalizados que tienen en cuenta el perfil microbiano único de cada paciente son el futuro de la terapia. Se necesita más investigación para determinar las cepas probióticas más efectivas y otras intervenciones que afectan el microbioma. Gestionar el microbioma a través de la dieta, limitar los antibióticos y un contacto suficiente con los microorganismos ambientales puede ser la base para reducir la carga de las alergias.
Si padeces enfermedades alérgicas como rinitis alérgica estacional o dermatitis atópica, consulta con tu médico sobre la posibilidad de complementar con algunos probióticos.