Por qué la inflamación no siempre es mala y qué pasa si es prolongada
Cuando escuchamos la palabra "inflamación", solemos imaginarnos una herida enrojecida, un dedo hinchado o una temperatura corporal elevada. En la vida cotidiana, la inflamación se percibe como algo malo que debe eliminarse lo antes posible con una pastilla, una inyección o un ungüento. Sin embargo, desde un punto de vista biológico, la inflamación es un mecanismo básico de supervivencia de los organismos vivos, una reacción de defensa universal del organismo ante daños o intrusión de sustancias extrañas (bacterias, virus, toxinas). No es una enfermedad en sí misma, sino un proceso destinado a eliminar la causa del daño y restaurar la integridad de los tejidos del cuerpo.
La medicina clásica describe cinco síntomas básicos de inflamación aguda, que fueron formulados por los excelentes médicos romanos Celso y Galeno ya en los siglos I-II:
- Enrojecimiento (rubor) debido a la entrada de sangre.
- Hinchazón (tumor) causada por la salida de líquido hacia el interior tejidos.
- Fiebre (calor): aumento local de la temperatura.
- Dolor (dolor) causado por la presión sobre las terminaciones nerviosas y la acción de mediadores de la inflamación.
- Alteración de la función (functio laesa) de un órgano o parte del cuerpo.
Cuando las células y los tejidos se dañan, producen señales químicas, mediadores de la inflamación (citocinas, quimiocinas, histamina y otros). El sistema inmunológico recibe estas señales, dilata los vasos sanguíneos de la zona afectada y envía células (neutrófilos y macrófagos) allí. Estas células protectoras absorben sustancias extrañas, limpian la zona de tejidos muertos e inician procesos de curación (regeneración).
Las funciones clave de la inflamación son, por tanto:
- Localización de la amenaza. El organismo crea una barrera para que la infección no se propague por todo el cuerpo.
- Destrucción de patógenos. Las células inmunitarias atacan directamente a los virus y las bacterias.
- Limpieza: eliminación de células muertas y tejidos dañados.
- Regeneración: inicio de procesos de nueva división celular y restauración de la estructura del tejido.
Sin una inflamación aguda, la curación de heridas sería imposible y cualquier rasguño, incluso el más pequeño, podría ser potencialmente fatal y la inmunidad ineficaz. El problema no es cuando la inflamación está presente, sino que cuando no se apaga a tiempo, persiste y se vuelve crónica.
La diferencia entre inflamación aguda y crónica se puede ilustrar con los ejemplos de los incendios y los bomberos.
inflamación-en-el-cuerpo-inflammación-crónicamente-oculta.jpg 96.73 KBUn incendio agudo es una situación en la que los bomberos acuden a la llamada. Te lastimaste el dedo, contrajiste un virus o te desgarraste un músculo durante el entrenamiento (fuego). El cuerpo envía inmediatamente células inmunitarias (bomberos) a la fuente del problema para eliminar la amenaza y comenzar la reparación. Aparecerá enrojecimiento, hinchazón, dolor o temperatura. Eso es bueno. Significa que su protección está funcionando correctamente. Una vez que se elimina la amenaza, la inflamación aguda cesa y comienza la curación.
El bajo grado de ignición crónico es una situación en la que los bomberos ya se han ido, pero los restos de brasas arden en el sótano de la casa. No hay un gran incendio, no hay aumento de temperatura, nada duele. Pero el sistema inmunológico está en constante alerta y produce mediadores de la inflamación sin ninguna amenaza real. Esta inflamación crónica se convierte en un problema porque agota los recursos del cuerpo, lo que gasta energía en combatir una amenaza inexistente o insignificante.
Qué es la inflamación oculta y por qué rara vez se habla de ella
La inflamación oculta también se llama inflamación subclínica, crónica, de grado de bajo grado y de evolución lenta. A diferencia de las inflamaciones agudas que sentimos (dolor, fiebre, hinchazón, etc.), las inflamaciones ocultas pasan desapercibidas. Evidentemente, nada nos duele, no tenemos temperatura elevada, pero el "fuego inflamatorio" arde constantemente dentro del organismo. Esta afección se caracteriza por niveles elevados de marcadores inflamatorios en la sangre (p. ej., proteína C reactiva, interleucina-6, etc.) sin signos evidentes de infección. La inflamación oculta no suele presentar síntomas importantes. Pero podemos sentir su impacto en nuestra calidad de vida. La inflamación oculta puede estar asociada con las siguientes afecciones corporales:
- Fatiga después de dormir. Dormimos 8 horas pero nos despertamos cansados. Esto puede ser una señal de que el organismo no descansó durante el sueño, sino que "apagó incendios".
- Lenta recuperación después del esfuerzo. Antes, después del entrenamiento, nos dolían los músculos un día, ahora dos o tres. O nos sentimos agotados después de un día normal de trabajo.
- Con la cabeza nublada. Cuando resulta más difícil concentrarse en las tareas que tenemos entre manos, la memoria se deteriora y los pensamientos se vuelven lentos e inquietos. La neuroinflamación (inflamación del tejido nervioso) puede manifestarse así.
- Reacción al estrés. Cuando la necesidad de entregar un encargo antes de la fecha límite provoca no sólo excitación, sino también verdaderas náuseas físicas, puede ser una señal de que las reservas de adaptación de nuestro organismo están agotadas.
Si nota los síntomas anteriores, no entre en pánico y no intente diagnosticar usted mismo ninguna condición o enfermedad patológica, ni prescriba ningún tratamiento. Sin embargo, es recomendable hablar con su médico y, si es necesario, someterse a más exámenes. El médico podrá darte recomendaciones fundamentadas.
Las inflamaciones ocultas muchas veces son causadas y mantenidas no sólo por agentes infecciosos o daños en los tejidos, sino también por el estilo de vida: consumo excesivo de alimentos ultraprocesados con alto contenido en azúcar, sal, grasas y bajo contenido en fibra; actividad física insuficiente, sueño y descanso insuficientes, estrés psicoemocional constante, hábitos nocivos (abuso de alcohol, tabaquismo, etc.). El organismo percibe este estilo de vida como una amenaza constante y mantiene en tensión la inmunidad. Los trastornos de la microflora intestinal (disbiosis intestinal), de los que hablaremos con más detalle más adelante, pueden desempeñar un papel especial en el mantenimiento de la inflamación oculta.
La inflamación oculta permanente no solo agota las defensas y los recursos del cuerpo, sino que también aumenta el riesgo de desarrollar diversas enfermedades: destruye lentamente los vasos sanguíneos (riesgo de aterosclerosis), altera la sensibilidad a la insulina (riesgo de diabetes tipo 2), afecta el estado del cerebro (riesgo de depresión y trastornos cognitivos), contribuye al desarrollo de tumores. y otros problemas de salud.
Por qué después de 30-35 años la regeneración es más lenta
Un joven de 20 años no puede dormir en toda la noche y luego, como si nada, va al colegio o al trabajo, va a entrenar. A la edad de 30-35 años, después de una noche de insomnio, necesita uno o dos días para regenerarse. Las reacciones del cuerpo ante las infecciones, las enfermedades y el estrés también comienzan a manifestarse de forma un poco diferente con la edad. ¿Por qué sucede esto? Los cambios de edad en nuestro organismo afectan a diversos órganos y sistemas:
- Equilibrio hormonal. Disminuyen los niveles de hormonas anabólicas y sexuales (testosterona, estrógenos, hormona del crecimiento), que son responsables, entre otras cosas, de la regeneración del organismo después del estrés y las enfermedades.
- El sistema inmunológico envejece, acumula experiencia con encuentros con virus y bacterias y, con el tiempo, se vuelve menos flexible, tarda más en reconocer nuevas amenazas y se recupera más lentamente de la actividad. Debido a la acumulación de células inmunitarias envejecidas (senescentes), la fase de inflamación activa puede durar más y la recuperación puede ser más lenta.
- Actividad mitocondrial en las células. Las mitocondrias son "baterías" celulares cuya actividad se vuelve menos eficiente con la edad. La razón es la acumulación de mutaciones en el ADN mitocondrial, el estrés oxidativo que altera la síntesis de proteínas de la cadena respiratoria y conduce a una disminución en la producción de ATP; la eliminación de las mitocondrias dañadas se ralentiza, reduciendo aún más el potencial energético de las células.
El organismo adulto parece indicar: "Oye, los recursos no son infinitos, manejemoslos con más cuidado". Con la edad, una alimentación saludable, una adecuada actividad física, la calidad del sueño, la gestión del estrés y el rechazo de hábitos nocivos adquieren especial importancia para mantener la capacidad laboral y la buena salud. La reducción de la capacidad de adaptación del cuerpo relacionada con la edad no es motivo de preocupación innecesaria, sino una señal para optimizar racionalmente sus hábitos y cambiar su estilo de vida.
Inflammaging: término de moda o realidad científica
Inflammaging es un término derivado de las dos palabras inflamación y envejecimiento. El término fue propuesto por el inmunólogo y gerontólogo italiano Claudio Franceschi en 2000 para describir una inflamación sistémica lenta y crónica con baja actividad que acompaña a los procesos de envejecimiento, daña los vasos sanguíneos, afecta la actividad cerebral, acelera la pérdida de masa muscular, reduce la sensibilidad a la insulina y es uno de los principales factores que influyen en las enfermedades relacionadas con la edad. El concepto científico de envejecimiento inflamatorio ha sido confirmado por numerosos estudios.
La esencia de este concepto es simple: cuanto más vivimos, más factores nocivos se acumulan en nuestro organismo. El sistema inmunológico se desgasta, le resulta más difícil luchar contra amenazas reales y distinguir lo "propio" de lo "extraño". Hay una acumulación de las llamadas células senescentes, "células zombis", que ya no se dividen, pero tampoco mueren (el proceso de apoptosis, la muerte celular programada, no se desencadena), pero secretan sustancias proinflamatorias que envenenan las células y tejidos sanos circundantes. Al cuerpo le resulta más difícil deshacerse de las proteínas y orgánulos celulares dañados, lo que desencadena una respuesta inmunitaria. Las reacciones autoinmunes pueden ocurrir cuando el sistema inmunológico comienza a atacar sus propias células envejecidas y proteínas alteradas. Un nivel bajo permanente de inflamación desgasta los tejidos, acelera la degradación de todos los órganos y sistemas y provoca disfunciones en sus funciones.
Las posibles consecuencias negativas del envejecimiento inflamatorio para la salud consisten en el mal funcionamiento de las funciones de diversos órganos y sistemas, aceleración del desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad, como:
- Sarcopenia. Pérdida de masa y fuerza muscular.
- Osteoporosis. Fragilidad ósea.
- Enfermedades neurodegenerativas. Las enfermedades de Alzheimer y Parkinson están estrechamente relacionadas con la neuroinflamación.
- Enfermedades cardiovasculares. Principal causa de mortalidad a nivel mundial.
- Enfermedades metabólicas. Obesidad, diabetes tipo 2, esteatosis hepática.
- Enfermedades renales.
- Dificultad auditiva.
Básicamente, el envejecimiento inflamatorio convierte los mecanismos de protección en un arma que el cuerpo utiliza contra sí mismo. Así, el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad se convierten en diferentes manifestaciones de un proceso: la inflamación crónica.
Conclusiones
La inflamación no es un enemigo, sino una herramienta. Es como un martillo: puedes construir una casa con él (curación), pero puedes golpearte accidentalmente el dedo (daño crónico). Es como el fuego en una chimenea: cuando está controlado, calienta y protege, pero si se sale de control, puede quemar la casa.
En conclusión, comparemos en la tabla la inflamación aguda y la crónica:

