Las investigaciones científicas de los últimos años demuestran de manera convincente que el microbioma intestinal desempeña un papel importante en la regulación del apetito, el metabolismo y el peso corporal a través de la interacción con diversos mecanismos del organismo huésped. La influencia del microbioma se manifiesta de varias formas básicas [1-4]:
- Metabolismo energético e inflamación. El microbioma participa en la descomposición de carbohidratos complejos, la síntesis y descomposición de grasas y la síntesis de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). A su vez, los SCFA afectan el metabolismo suprimiendo el apetito al estimular la producción de hormonas de la saciedad (GLP-1, PYY) así como los procesos inflamatorios asociados con la obesidad.
- Modulación hormonal. El microbioma influye en la producción de grelina y leptina, hormonas clave que controlan el hambre y la saciedad. Un desequilibrio del microbioma (disbiosis) puede provocar un trastorno en la sensibilidad de los tejidos y órganos a la leptina, la insulina y un aumento del apetito.
- Disbiosis y trastornos metabólicos. En personas con obesidad se observa una disminución en la diversidad de la microbiota, un aumento en la proporción de cepas Firmicutes/Bacteroidetes y una serie de otros cambios estructurales y funcionales en el microbioma, que pueden acompañar a una mayor absorción de energía de los alimentos, el desarrollo de resistencia a la insulina, síndrome metabólico y obesidad (ver Figura 1).
- El eje "microbioma-intestino-cerebro" y los mecanismos neuronales. Las neuronas del hipotálamo que regulan el apetito y la conducta alimentaria tienen receptores para muropéptidos bacterianos (componentes de la pared celular de las bacterias) que pueden influir en la actividad de estas neuronas. Esto demuestra la interacción entre el microbioma intestinal y el cerebro.
- Efectos de los probióticos y prebióticos. Los estudios clínicos (ver más abajo) muestran que la influencia sobre el microbioma (o la interacción con él) mediante el uso de probióticos y prebióticos puede conducir a una reducción del peso corporal y a una mejora de los indicadores metabólicos.
Recordamos que según las definiciones consensuadas de la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), los probióticos son microorganismos vivos, cuya ingesta en cantidades adecuadas es beneficiosa para la salud del organismo huésped [13]; y los prebióticos son sustratos que consumen selectivamente los microorganismos del huésped y contribuyen a su salud [14].

Posibles mecanismos de acción de los probióticos y prebióticos para mejorar el metabolismo y normalizar el peso corporal [6-9] (ver Figura 2):
- Restaurar el equilibrio del microbioma intestinal: aumentar el número de bacterias beneficiosas y reducir el número de bacterias patógenas, logrando una proporción óptima de cepas individuales de microorganismos y su funcionamiento para un metabolismo saludable.
- Estimulación del crecimiento y la actividad metabólica de la microflora beneficiosa con prebióticos.
- Mejora de la función de barrera del intestino. Los probióticos apoyan la estabilidad de las uniones estrechas, la secreción mucosa y la integridad de la mucosa intestinal, reduciendo así la inflamación y el riesgo de trastornos metabólicos asociados con la obesidad.
- Regulación del apetito y los hábitos alimentarios aumentando la producción que estimula la secreción de hormonas de la saciedad (GLP-1, PYY, leptina) y reduce el nivel de la hormona del hambre (grelina). Esto contribuye a reducir la ingesta de alimentos y la absorción de energía, además de mejorar el apetito y posiblemente el control del estado de ánimo.
- El aumento de la sensibilidad a la insulina ayuda a superar la resistencia a la insulina, mejora el metabolismo de la glucosa, aumenta la oxidación de lípidos, aumenta el gasto de energía y contribuye a la pérdida de peso.
- Los prebióticos además reducen la resistencia a la insulina y los niveles de inflamación mediante la modulación de los receptores TLR.
- El efecto inmunomodulador de los probióticos y prebióticos consiste en reducir la producción de citoquinas proinflamatorias, reduciendo la absorción de lipopolisacáridos en la sangre y la reducción de la inflamación.
- La disminución del peso de las células grasas y la reducción de su tamaño conduce a la normalización de los indicadores antropométricos (peso corporal, índice de masa corporal, circunferencia de la cintura).

El efecto de los probióticos y prebióticos sobre los indicadores metabólicos y antropométricos en pacientes con síndrome metabólico, obesidad y diabetes se ha investigado en muchos estudios clínicos [7]. Estos estudios mostraron resultados contradictorios, que pueden estar relacionados con diferencias en los grupos estudiados, métodos de investigación, cepas de probióticos estudiadas, tipos de prebióticos y regímenes de uso, y resaltaron la necesidad de seguir investigando este tema [10-12].
El uso eficaz de probióticos en la práctica clínica debe tener en cuenta las necesidades individuales del paciente, incluida la selección de cepas, la dosis y la duración del tratamiento. Los datos disponibles sugieren que puede ser necesario el uso diario de probióticos durante al menos 12 semanas para lograr un efecto visible. La interacción entre la dieta y el microbioma intestinal también juega un papel importante en la realización de los efectos de los probióticos. Una dieta rica en prebióticos puede mejorar el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas en el intestino, amplificando potencialmente el efecto de los probióticos. De importancia decisiva es la evaluación de la reacción del paciente, que permite realizar los ajustes necesarios a la terapia compleja para lograr resultados óptimos.
Conclusión
Los probióticos y prebióticos pueden desempeñar un cierto papel en la normalización del peso corporal debido a su influencia sobre el microbioma intestinal, la regulación del apetito y los procesos metabólicos y hormonales del cuerpo. Se espera un efecto más pronunciado con el uso prolongado en combinación con una dieta racional y una actividad física adecuada. Sin embargo, la respuesta al uso de probióticos y prebióticos es individual y su uso complementario debe considerarse parte de un enfoque integral para lograr y mantener un peso corporal normal.
Si tiene tal necesidad, consulte a su médico sobre el posible uso de probióticos y prebióticos para apoyar un metabolismo saludable y un peso corporal normal, así como sobre la elección de un producto específico que sea adecuado para usted.